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Gabriel Impaglione
Argentina
Besarte hasta callar de pronto la noche
Besarte hasta callar de pronto la noche encendida en su jazmín rodante. Hasta dolernos los huesos de deseo, hasta no ser sino inmensa gota de luz que te rodea. Besarte hasta hacerle un hueco al planeta por donde mansa corriente llene de pinceles lo oscuro del siglo. Besarte hasta quedar sólo conmigo dormido en lo profundo de tu nombre.
De Letrarios de Utópolis, Linajes editores, México.
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